BIOS
Argentina, ONG miembro de RENACE, recuerda a las autoridades nacionales,
que es ciertamente antidemocrático avanzar con proyectos a fuerza de borrar las
legislaciones protectivas locales. Tal es el caso que pareciera amenazar a Mar
del Plata.
Cuando ayer se daba a conocer: “Que el acuerdo de energía nuclear se
sustentará con la gigante estatal rusa Rosatom para el futuro desarrollo de la
planta de Atucha III, una industria termonuclear en Mar del Plata y otros
proyectos en la
Patagonia.” BIOS recuerda que desde 1997 el distrito de General
Pueyrredón se halla protegido bajo la Ordenanza 11460 cuyo articulado va
debajo.
Desde 1997, su fecha de sanción, ha pasado una
larga lista de eventos, incidentes y accidentes con materiales nucleares. Ha
habido muchos muertos, muchos enfermos, y gran cantidad de radiación ha sido
emitida y se emite, al ambiente. Mientras escribimos estas palabras, Japón,
líder confiable en seguridad nuclear, acepta el desastre, cuenta sus víctimas, y
se desespera por controlar las emisiones imparables de una Fukushima en
permanente estado crítico.
Mientras leemos estas palabras, Alemania, líder
en seguridad nuclear, apaga sus centrales definitivamente dándose cuenta que el
descomunal riesgo no es aceptable.
Mientras analizamos estas palabras, el problema
de los residuos es “el loco de la casa” del cual nadie se anima a hablar, como
si mágicamente esta energía cara, peligrosa y no renovable, hiciera desaparecer
su gigantesca cantidad de residuos mágicamente.
La humanidad toda, y nuestro distrito en particular, no merece estar
expuesta a este riesgo.
Felicitamos a los concejales que en 1997 dieron
cuenta del peligro y actuaron en consecuencia. Afortunadamente hoy, luego de la
modificación de nuestra Constitución Nacional, existe el principio de
progresividad ambiental, que indica que si se ha obtenido una norma protectiva
de la salud y el ambiente, no puede ser derogada o sustituida por otra de menor
nivel de protección.




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