Continua el festejo marplatense por el
pasaje a una nueva final y a una nueva alegría que nos brinda el
deporte, con la Selección Argentina de fútbol, que luego de 24 años
disputará el próximo domingo su quinta final en la historia de los
mundiales..
Situaciones repetidas hace unos días, con
personajes sacados, fuera de control por el alcohol y demás sustancias,
destrozando lunetas de colectivos, rompiendo vidrieras de comercios,
ante la falta de prevención de un Comando de Patrullas ausente.
¿Será que el holandés Scioli se olvidó de los móviles para el Comando? Lo califico de esa manera por lo de la “Ola Naranja”.Muchos propietarios de los diferentes comercios decidieron cerrar antes de los festejos por miedo a los destrozos por parte de los manifestantes. Y la verdad que no se equivocaron.
¿Puede ser que no podamos explotar de alegría sin poder destruir todo lo que encontramos a cada paso?
Eso también tiene que ver con ser argentinos, con ser respetuosos entre nosotros, y con festejar como es debido, ya que en los últimos años los argentinos vivimos en un eterno sufrimiento que parece perseguirnos como los players holandeses a Messi y compañía.





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