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viernes, 11 de julio de 2014

BOCA Nunca taxi

Pachi Carrizo se convirtió en el cuarto refuerzo, como parte de una búsqueda de jóvenes con poder de
reventa. El Virrey aún espera por Cvita y Román...

 Son cuatro. Fueron buscados por lo que juegan, pero también por lo que tienen por delante, por lo que pueden darle a Boca. En la cancha y en la tesorería. Son jugadores que empezaron a explotar en vidrieras menores y los trajeron a la gran ciudad para exhibirlos en el shoping más grande de estas tierras, vestidos de azul y amarillo. Con la confirmación de la llegada de Federico Carrizo, que se suma a César Meli, Gonzalo Castellani y Jonathan Calleri, son cuatro pibes que van detrás de su sueño... y el del club.

Más allá de contar con la aprobación de Carlos Bianchi, la edad resultó un factor clave para que los dirigentes encararan convencidos la búsqueda. Con Calleri (All Boys) ya adentro por tener el 43% del pase, por los otros se intentó primero conseguirlos a préstamo, para probarlos sin gastar tanto y a la vez mostrarlos en Boca. Finalmente, Meli fue cesión por seis meses (aunque hay conflicto con Colón y no está entrenándose en el club), de Castellani (Godoy Cruz) se adquirió el 50% de su pase y de Pachi Carrizo (Central) se llegó a un acuerdo por el 60%. Ayer, el volante llegado del equipo de Miguel Russo se hizo la revisión médica, arregló su contrato por tres años y medio a cambio de u$s 2.700.000 y hoy se espera que pueda empezar a trabajar.
Con un plantel corto, armado para una sola competencia como tuvo Boca durante el semestre pasado y las salidas de Sánchez Miño, Perotti y Rivero, la llegada de los tres volantes son aire nuevo necesario para el grupo, ganas de competir por un lugar y alternativas en un momento en alza de sus carreras. Castellani es un nombre que pidió José María Castro, ayudante del Virrey, y a los pocos días de haber llegado -aunque juega más por derecha- debutó como volante por izquierda, en el lugar que es de Colazo y dejó Sánchez Miño. A Carrizo, que también juega por izquierda, ya lo había querido el técnico cuando se lesionó Joel Acosta y finalmente arregló Perotti. Calleri fue un nombre ofrecido por la dirigencia, el DT aprobó la llegada y el ex All Boys, que explotó como 9 con Falcioni, hizo un gol en su primer amistoso para la formación suplente y hoy ante Arsenal podría ser titular. Y Meli, en tanto, fue una apuesta de la CD.
Lo que le falta a Bianchi para estar completamente feliz, además de Juan Román Riquelme, es el delantero que tenga gol y le dé pelea al Burrito Martínez y también a Gigliotti, que pueda jugar tanto como socio de un 9 o en lugar de un 9... Ahí es donde encajaban Scocco, Bergessio y ahora, Cvitanich, por su buen pasado en el club y por su deseo de volver a jugar en el país.
Sí están los cuatro pibes en alza, nunca taxi, que desde hace rato decían que sueñan con jugar en Boca y que Boca sueña con que exploten.

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